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La paradoja de Messi y el Barcelona: Ama al club pero se queda forzado

Hace décadas los fanáticos del Barcelona no disfrutaban de un juego tan brillante como el de Messi. El delantero argentino que algunos han llegado a comparar con Maradona, es el tipo de jugadores que una vez reciben el balón, pueden convertirse en una amenaza aunque estén en la esquina del otro lado de la cancha. 

Hace poco muchos fans del club sintieron temor por algunas declaraciones de Messi. En su contrato existe una cláusula, muchos deportistas cuentan con una similar y les permite optar por dar terminado el contrato a partir de cierto año de dicho contrato, el año pasado Messi alcanzó el plazo para irse si quería y si no lo hizo es porque hubo una promesa del director del club, una promesa incumplida.

Josep Bartomeu incumple promesa según Messi

El astro del club catalán ha dicho que su aparente calma aún estando inconforme en el club fue por una promesa hecha por Bartomeu, quien al parecer se comprometió a dejarlo libre al final de la temporada pasada, pero tal cosa nunca se hizo realidad. 

El desfase cronológico por los problemas de la pandemia le dio un “argumento” a Bartomeu para incumplir el acuerdo. Resulta que el contrato especificaba que Messi debería manifestar su intención de utilizar la cláusula antes del final de la temporada, pero la temporada se alargó por la pandemia y cuando Messi quiso usar dicha cláusula, Bartomeu le ha dicho que ha hablado tarde y ahora los que le pretendan deben pagar cientos de millones de euros, que no habrían sido necesarios y habrían facilitado su salida del club si lo decidía antes de Julio, tiempo en el que normalmente acaba la liga.

Diferencia entre el final de temporada normal y el del 2020 enjauló a Messi

De esa diferencia de fechas se ha tomado el director Bartomeu, algo que Messi considera innoble argumentando que la esencia del acuerdo es que él se manifieste antes que termine la temporada y no en una fecha específica.

Una paradoja conveniente para el club

En momentos en que el club parece en franca caída, luego de una goleada del Bayern Munich, que Messi se quede ha significado un alivio. Sin embargo, el goleador ha dejado muy claro que opciones y ganas no le faltaron pero, en sus palabras: “Nunca le haría la guerra al club de mi vida”, ha comentado. Algo que ha terminado de enamorar a los fans de su figura como líder del club.

Está claro que con sus buenos abogados podía haber dado la batalla legal y quizás ganarla e irse, pero no quiso afectar más la imagen del club. 

Nuevo entrenador, nuevo trato

Pero las cosas no parecen para nada arregladas, el club ha contratado a un nuevo director y se comenta que ya esté, Ronald Koeman, dejó claro a Messi que no le dará “beneficios especiales”, que recibirá el mismo trato que los demás jugadores. Nadie entiende el sentido de esa especie de amenaza cuando el goleador estrella del equipo justo anda incómodo en el club, pero por ahora a ambos les toca unir fuerzas y tratar de sacar adelante a un equipo que igual, luce débil y desmotivado, a la espera de que suba el ánimo a Messi y dirija al club a una nueva racha de triunfos, algo que los fanáticos esperan, necesitan, con desesperación, desde hace muchos meses.