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Salvador Dalí la confirmación de que todo genio tiene un toque de locura

Rompiendo todo molde, hablar de Dalí es hablar de un ser que desde su más tierna infancia ya parecía predestinado a ser distinto, a hacer cosas grandes y nuevas para el arte. Con apenas cinco años quería ser un gallo y cada idea se la tomaba muy en serio, incluso desde esa edad. 

Si existe un ser humano con el cual podamos usar la palabra “impredecible”, ese es Dalí. En algunas de sus obras vemos incluso cómo mueve a otros artistas, del peso de Picasso, a colaboraciones fuera de lo común. En una obra realizada con Picasso cada uno fue agregando un elemento a la obra cada día, así, Dalí agregaba dos huevos fritos y Picasso al otro día colocaba encima una espiga de maíz. Era tal la fuerza de Dalí que arrastraba a Picasso a sus creaciones fuera de toda horma. 

Modelo de anarquía contra el sistema

Dalí ha renacido con fuerza como figura a partir de una muy famosa serie de Netflix, lleva por nombre “La Casa de Papel” y se trata de una banda de atracadores que terminan (es un decir porque la serie sigue en la cuarta temporada) retando al sistema, esto es, haciendo un pulso contra el orden constituido. Lo curioso son sus máscaras, lo que les caracteriza, define y se contagia a medio mundo (con tanta fuerza que algo de ello se ha visto en la vida real), son máscaras de Dalí, con todo y su bigote.

Usaba azúcar de dátil en los bigotes

Si miramos en varios momentos imágenes de sus bigotes tiesos era por ello, junto a otros elementos, utilizaba azúcar de dátil, lo que no solo de baja tiesos sus bigotes, también atraía las moscas, que dejaba entrar en su boca para luego cerrarla, experiencias extrañas que sin embargo para Dalí eran procesos sublimes, placeres artificiales que desataba su genio. 

Con Dalí conocemos una obra que alcanza escaparates en Nueva York, desde donde sale Dalí disparado en una bañera bajando por la carretera, estas escenas en apariencia bufonescas, superficiales, casi que salidas de algún cortometraje de comedia inglesa, eran también la esencia de Dalí.

Un genio que se reconocía a sí mismo o se negaba en distintas fases

En distintas entrevistas pudimos ver a Dalí referirse a sí mismo como un genio, alguien sublime, fuera de toda expresión humana artística conocida y en camino a alcanzar un grado aún mayor de genialidad, nacida ésta de sus conocidos análisis sobre la locura como la base para la genialidad y la creación artística.

Salvador Dalí fue de esos genios que nunca se adaptaron a las escuelas y clases tradicionales, mucho menos aún a las convenciones sociales que se cuidan entre niños y adultos. Siendo chico no soportaba (en sus palabras) mirar a niños tranquilos, normales, a veces molestaba a chicos más grandes y terminaba apaleado, para al siguiente día volverlo a hacer.

Derechos del hombre a la locura

Una de sus declaraciones más  conocidas gira alrededor de los derechos del hombre a la locura, en los días cercanos al suceso de la vidriera en la 5ta avenida, Dalí se entendió a sí mismo como una especie de iluminado, alguien que habiendo alcanzado un estado superior tenía que comunicar a otros el camino al mismo, y este camino no era otro que su locura, su genial locura.